Saint- Exupéry
Antoine de Saint-Exupéry
Nace en Lyón, Francia en 1900 hijo de una familia acomodada y tercero de cinco hijos. Su padre murió cuando Antoine contaba cuatro años. Estuvo muy ligado a su madre, cuya sensibilidad y cultura lo marcaron profundamente. Con ella mantuvo una voluminosa correspondencia durante toda la vida. Desde los doce años tiene una gran pasión por la aviación y la mecánica. A esa edad recibe su bautismo de aire. Se interesó por la literatura y la aviación, todo ello interrelacionado. En 1926 publicó su primera novela breve El aviador. A partir de ahí también empezó a trabajar como piloto de línea. Durante la Segunda Guerra Mundial luchó con la aviación francesa en misiones peligrosas, en especial sobre Arras, en mayo de 1940 con la caída de Francia marchó a Nueva York, donde contó esta experiencia en Piloto de guerra. En 1943 pidió incorporarse a las fuerzas francesas en Africa del norte y retomó las misiones desde Cerdeña y Córcega. El 31 de julio de 1944, en el transcurso de una de estas misiones su avión desapareció en el Mediterráneo. Los cientos de páginas de La Ciudadela, suma alegórica que permaneció inacabada, fueron publicadas postumamente en 1948. Nunca se tuvieron indicios del aviador ni de su nave hasta 1998, cuando un pescador encontró una pulsera a orillas del mar. La joya, que el agua había acercado a la costa de Marsella, tenía grabado el nombre del escritor, pero su autenticidad quedó en entredicho. Pero este descubrimiento ayudó a las autoridades francesas a iniciar una búsqueda en el sector. Cinco años después fueron descubiertas en aguas de Marsella restos del avión, cerca del lugar donde años atrás había sido descubierta la pulsera.
Saint- Exupéry quiso mostrar siempre que la persona no es más que lo que hace.
El 30 de diciembre de 1935 a las tres menos cuarto de la tarde, después de un viaje de 19 horas y 38 minutos Saint- Exupery junto con su navegador André Prévot tuvieron un aterrizaje forzoso en el desierto del Sáhara en Libia. Estaban tratando de volar desde parís a Saigón en menos tiempo que cualquier otro piloto lo había hecho por un premio de 150.000 francos. Los dos sobrevivieron al aterrizaje pero sufrieron los estragos de la rápida deshidratación en el Sáhara. No tenían idea de su ubicación. Según sus memorias lo único que tenían para alimentarse eran uvas, dos naranjas y una pequeña ración de vino. Los dos experimentaron alucinaciones visuales y auditivas. Al tercer día estaban tan deshidratados que dejaron de sudar. Al cuarto día, un beduino en camello los descubrió y les salvó la vida. El principito nace de esta experiencia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario